Quisiera escribir algo que poder releer con gusto un día, pero el sueño se apodera de mí, me engulle… No me resisto a sucumbir entre sus mansas fauces de animal cautivo. El sueño es hoy mi compañero, no un rival. Me dejo caer en sus brazos, no sin antes arrancar al tiempo cuatro líneas, torpes, con las que acudir mañana en mi búsqueda.
Cita en Malasaña.
Hace 10 años
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