lunes, 6 de abril de 2009

Muerte

Pasé la mano suave a contrapelo sobre tí. Parecías estar lejos, siempre lejos, distante, disfrazando tu ternura de timidez, escondido huyendo de ti y de mí a un tiempo. Mucho dolor despierto, mucho sufrir; aquellas ganas de ya no más, de así no, de ahora no me da la gana y pierdes tú .Estúpido juego de las interferencias. Pero yo no quería jugar. Quería vivir. Y me esforcé durante un tiempo en descifrar el lenguaje de tu rostro, la frialdad de tu desdén, la ausencia de roce de tus manos, pero no comprendí nada. Podrías haber sido más injusto, pero eso no lo padecí; con estar a tu lado el tormento era harto suficiente. Tan grande el tamaño de la falta de dicha, que pensé que no llegaría jamás a completarme.

No hay comentarios:

Publicar un comentario